La comunidad científica ha concluido que hay una relación directa entre el clima regional y el acontecimiento de enfermedades así como su gravedad y amenaza a la salud general de la población. Se calcula que el cambio del clima causa la muerte de alrededor de 150,000 personas y cinco millones de enfermedades cada año, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que una cuarta parte de las enfermedades que ocurren a nivel mundial son directamente causadas por la contaminación del aire, del agua, de la tierra y de los alimentos.
En los últimos 25 años del siglo XX, la temperatura atmosférica en promedio aumentó un grado Fahrenheit. Hacia el año 2000, este aumento ya había causado la muerte anual de unas 160,000 personas, así como la pérdida de más de 5.5 millones de años de bienestar, según la OMS. Esta cifra se espera aumentará a hasta un total de 300,000 muertes y el retroceso total de 11 millones de años de bienestar hacia el año 2020 (obtenido del periódico americano).
Las partes del mundo que se han visto mayormente afectadas por el cambio del clima y sus impactos en la salud mundial han sido África, el subcontinente indio, y el sureste de Asia. La mayoría de las muertes y enfermedades ocurrieron como resultado de la desnutrición, la diarrea, la malaria, las olas de calor extremo e inundaciones. Todas estas enfermedades tendrán un impacto relativamente menor comparado con las regiones que sufrirán más a consecuencia de los resultados del calentamiento global a futuro.
Algunos de los impactos del cambio climático en la salud incluyen los siguientes: olas de calor intenso más frecuentes, mayor variabilidad en los patrones de la precipitación que podrían afectar la cantidad de los recursos hidráulicos, un aumento en el riesgo de la transmisión de enfermedades por medio del agua, así como un aumento en la frecuencia de las inundaciones en las zonas costeñas a causa de la elevación del nivel del mar, entre otros.
Todo cambio climático, por más pequeño que éste sea, puede causar daños a la salud de la población mundial. Durante las últimas dos décadas, el predominio de asma en los Estados Unidos se ha multiplicado por cuatro, y el cambio climático ha causado muchos de estos padecimientos. Para los habitantes de las islas del Caribe, elementos irritantes al sistema respiratorio han llegado a las islas desde los desiertos de África, que continúan aumentando en su tamaño por la desertificación, por medio de vientos que cruzan el Océano Atlántico. Estos vientos han aumentado en su velocidad a causa de un aumento en las temperaturas de los mares. El incremento del polen vegetal, así como de los hongos terrestres, también puede tener un impacto en la salud y se relaciona directamente con los cambios térmicos. También cuando la maleza crece en ambientes con mayor concentración de dióxido de carbono, los tallos crecen hasta un 10% más de lo común y se produce un 60% más de polen.
Algunos de los impactos en la salubridad más severos se espera ocurrirán a medida que los fenómenos de clima extremo aumenten en su frecuencia e intensidad. Los cambios bruscos de temperatura que causan olas de calor así como olas frías están ocurriendo cada vez más a menudo, causando hipotermia o insolación, así como la muerte en casos extremos a causa de paros cardiacos y enfermedades de las vías respiratorias. El número de muertes, así como las estancias en hospitales, demuestra que la tasa de mortandad aumenta durante los días más calientes, en especial entre los ancianos y los niños que viven en los centros urbanos.
Por ejemplo:

Entre 1995 y el 2004, un total de 2,500 millones de personas se vieron afectadas por desastres naturales. Estos causaron la muerte de 890,000 personas, y daños equivalentes a $ 570 billones de dólares. La mayoría de los desastres (un 75 %) se relacionan directamente al clima extremo y sólo empeorarán a causa del cambio del clima mundial.
Un aumento masivo en la frecuencia de los desastres naturales, como las tormentas severas, los terremotos, los tsunamis y los incendios forestales, se han observado en las últimas décadas y tienen un impacto nocivo en la salud y el bienestar del ser humano. A nivel mundial, los desastres naturales causaron la muerte de aproximadamente 600,000 personas en la década de los noventas. Un 95% de éstas ocurrieron en países subdesarrollados. De acuerdo a un reporte de la organización Oxfam ( en noviembre del 2007), el número en promedio de desastres naturales anuales durante el principio de la década de los ochentas fue de un total de 120. Hoy en día, esta cifra ha aumentado hasta casi 500 desastres naturales en promedio anualmente.
Por ejemplo:
El cambio del clima causa el aumento del contagio de enfermedades principalmente porque conforme aumenta la temperatura global, también aumentará el alcance y la supervivencia de los animales, micro-organismos, e insectos que actúan como portadores de las enfermedades, así como el alcance y la resistencia de diversos tipos de virus y de los gérmenes que los portadores carguen consigo. Las enfermedades que ocurren más a menudo en lugares de altas temperaturas, como la diarrea y la malaria, causan muchas de las muertes a nivel mundial. Un total de 3.3 millones de muertes a nivel mundial en el 2002 fueron causadas por la malaria, diarrea, y la falta de proteína y desnutrición. Un 29 % de estas muertes ocurrieron en el continente africano.
Adicionalmente, las condiciones climáticas y los cambios climatológicos afectan a las enfermedades transmitidas por portadores, como los mosquitos o las ratas. Muchas de las enfermedades mortales que se asocian por lo general con las temperaturas cálidas, como el virus del Nilo Occidental, el cólera, o la enfermedad de Lyme, están apareciendo cada vez más a menudo en América del Norte y Europa, ya que el aumento de la temperatura en estas zonas le está permitiendo a vectores (como las garrapatas, ratas, o los ratones) proliferar.
Los eventos extremos como las tormentas, las inundaciones, las sequías, o los incendios incontrolables, pueden ser nocivos en extremo para la salud. Las inundaciones son antihigiénicas y causan una difusión tremenda de bacterias, virus, agentes contaminantes químicos, el crecimiento de hongos y la propagación de sus esporas, y también ayudan a facilitar la reproducción de insectos. Cuando se tienen extremos, por ejemplo, cuando una sequía severa es interrumpida por una tormenta, se favorecen la difusión y abundancia de insectos y roedores. El clima extremo también ha estado causando un crecimiento de algas nocivas en Asia y en Norteamérica. En Latinoamérica y en Asia han re-surgido epidemias de varias enfermedades que dependen de agua, como la fiebre tifoidea, la hepatitis A, el cólera, la malaria, y la disentería amebiana (causada por bacilos).
Las enfermedades infecciosas transmitidas por vectores o portadores se transmiten por medio de los piquetes de especies antrópodas, como los mosquitos, las garrapatas, los insectos triatominos, los tábanos y las moscas.
Algunos ejemplos de estas enfermedades:
Los mosquitos, que son insectos capaces de transmitir muchas enfermedades infecciosas, son muy sensibles a los cambios de temperatura. El calentamiento de su medio ambiente dentro de su hábitat o ámbito fomenta sus tasas de natalidad; aumenta la cantidad de sangre disponible para que se éstos se alimenten; alarga la temporada durante la cual se pueden reproducir, y acelera la madurez de los microbios que portan. Los mosquitos, así como toda enfermedad que éstos portan—incluyendo la malaria, la fiebre de dengue, el virus del Río Ross, y el virus del Nilo Occidental—son muy sensibles a los cambios de temperatura así como a la altura. La frecuencia de los piquetes de los insectos así como la madurez de los micro-organismos que portan dependen directamente de la temperatura, y ambos aspectos se aceleran conforme se calienta el aire, estimulando así las posibilidades de la transmisión de enfermedades infecciosas.
En las regiones montañosas, conforme se derrite el permahielo y los glaciares retroceden, los mosquitos y las comunidades de flora regionales están reubicándose cada vez en áreas de mayor altura sobre el nivel del mar. Ambos, los insectos así como las enfermedades que éstos portan (incluyendo la malaria y el dengue) están apareciendo en regiones de mayor altura en Asia, África y Latinoamérica. La malaria está apareciendo en zonas montañosas y rurales en Papua-Nueva Guinea así como en las zonas montañosas de África central. Los mosquitos que portan enfermedades infecciosas están abarcando cada vez más áreas conforme el clima cambia y esto les permite sobrevivir en áreas previamente inhóspitas u hostiles.
Los mosquitos que portan el virus de la fiebre de dengue antes no aparecían en áreas que sobrepasan los 3,300 pies de altura. Sin embargo, recientemente han empezado a aparecer en áreas a 7,200 pies de altura en montañas de la Cordillera de los Andes en Colombia. La malaria también se está viendo en áreas mucho más altas en Indonesia.
La resistencia de los mosquitos a los insecticidas y la resistencia de muchos parásitos a muchos medicamentos se han difundido, y no hay otro tipo de vacunas disponible hoy en día. Los cambios ecológicos y el aumento de las fluctuaciones climáticas, así como las tendencias más cálidas, están contribuyendo a la difusión de muchas enfermedades.
Las poblaciones de mosquitos, por ejemplo, se controlan de manera natural por los predadores que se alimentan de ellos, como los reptiles, anfibios, muchos tipos de aves, los murciélagos, las arañas, y las mariquitas, así como muchos de los peces que se alimentan de sus larvas en el agua. Los mosquitos satisfacen una parte esencial de la dieta de estos animales, y por esta razón son una parte importante de la cadena alimenticia, pero también pueden transmitir la malaria, la fiebre de dengue, la fiebre amarilla, así como varios tipos de encefalitis.
En el medio ambiente marítimo, los peces, los mariscos, así como los mamíferos marinos, consumen algas—el primer eslabón en una compleja cadena alimenticia, la marina. Una reducción en este plancton gracias al exceso de la pesca o a causa de enfermedades, podría causar el crecimiento de algas nocivas. Esto puede almacenar bacterias, incluso la bacteria que causa el cólera, y amenazar así la salud de nadadores en las playas, o de cualquier persona que consuma mariscos o pescado infectado.
Este tipo de enfermedades infecciosas son propagadas por las ratas, los ratones, y otros roedores. Hay evidencia que demuestra que muchas de las enfermedades transmitidas por roedores aumentan en su frecuencia en períodos de más lluvias e inundaciones, ya que éstas resultan de cambios en los patrones de contacto entre los roedores que son portadores de patógenos nocivos y los seres humanos. Las inundaciones por lo general traen a continuación períodos durante los cuales ocurren varias enfermedades en una zona, ya que la abundancia de lluvias y depósitos de agua saca a roedores de sus guaridas, aumenta las áreas en que los mosquitos pueden reproducirse, aumenta el crecimiento de moho y hongos nocivos, y las corrientes de agua transporta a patógenos así como sustancias químicas en sus corrientes. Hay otros tipos de animales, como los murciélagos (que pertenecen a la orden de los quirópteros), también pueden transmitir enfermedades nocivas, en especial en zonas en que enfermedades como la rabia son endémicas, y éstas enfermedades pueden ser más comunes en épocas de lluvias o de inundaciones.
Algunos ejemplos:
Para mayor información acerca de enfermedades infecciosas a nivel universal, la página de la Organización Mundial de la Salud se encuentra en este link (disponible en español):
http://www.who.int/es/index.html
Traducido por Luisanna Carillo-Rubio